Muchos  saben  que  históricamente  los  Templarios  pertenecieron  al  Medioevo,  entre  1118  y 1315  en  cuanto  a  su  historia  oficial.  Una  historia  que  desde  entonces  se  relató  cuantiosas leyendas a cerca de la desaparición de esta Orden tal como a cerca de su tesoro que se eclipsó en  la  naturaleza?  Historia  que,  aun  últimamente,  hace  20  años,  en  1996,  fue  desviada  por algunos  iluminados  sectarios   de  Suiza,  hasta  ocupar,  de  una  manera  extremadamente condenable para los demás, el primer plano en el telediario, donde se ajustaron cuentas entre estafadores  y  criminales.  Pero  esto  es  otra  historia,  que  no  tiene  nada  que  ver,  hoy,  con  las personas  verdaderamente  auténticas  quienes  desean  simplemente  encarnar  este  espíritu caballeresco. Por cierto, en nuestra época, frente a la decadencia de los valores, no hay mal en querer reproducir esta ética de vida.  

Los  Templarios  eran  la  Elite  de  su  época.  Verdaderos  caballeros  de  leyenda,  eran  seres

excepcionales y de vanguardia. Fueron la inteligencia indiscutible de su tiempo. Se convirtieron

en un verdadero poder de Estado, un Estado dentro del estado, o más exactamente fueron un

Estado en Europa. Supieron transmitir valores morales e ideales elevados así como el Mensaje

Cristico.   

Así  que,  en  este  contexto  se  inscribe  mi  búsqueda.  Aclarar  la  parte  oscura  que  podría perjudicar a estos ideales cristianos.  He realizado esta obra basándome en documentos públicos y privados auténticos, a partir de un   minucioso   estudio   de   escritos   históricos   y   arqueológicos   conseguidos   en   varias administraciones y archivos franceses, así como de conferencias y periódicos de la época, y de diferentes  obras  escritas  por  especialistas  que  redactaron  su  texto  bajo  la  vigilancia  y  el acuerdo  de  Jacques  Breyer  mientras  vivía,  como  finalmente  a  partir  del  estudio  de  la  Obra dejada por el propio Jacques Breyer, el primer Implicado por los acontecimientos de Arginy.  

Partiendo  del  principio  de  que  no  hay  humo  sin  fuego,  absorto  en  el  Mundo  Templario,  y conociendo de una forma más o menos precisa  lo que sucedió en el Castillo de Arginy de 1952 a 1959, no pude quedarme sin conducir mis propias investigaciones. Era la mejor manera de acercarme a la verdad, de rectificar todos los delirios y demás falsificaciones que resultaron de estos acontecimientos un tanto misteriosos.  

Con  esta  obra  plasmada  en  un  lenguaje  accesible,  he  querido  des  ocultar  lo  oculto,  como también  desmitificar  el  misterio  a  cerca  de  Arginy,  aportando  con  ella  mi  contribución  a  la Transmisión  del  Conocimiento  del  Sendero  Tradicional.  Es  lo  que  me  puso  en  marcha  con ánimo, seriedad y perseverancia.



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